HUELE A TRAPO SUCIO

 

HUELE A TRAPO SUCIO

Un cortador de caña en el Valle del Cauca, un limpiavidrios, un electricista, un policía, un empleado de banco o un vaquero de un hato ganadero de Córdoba serán pobres hasta su muerte. Igual suerte correrá su familia.

Las familias ricas no tienen la menor idea de cómo viven los pobres. Para los ricos la lluvia puede volverse un pasatiempo. Para los pobres una tragedia. El rico observa con cierto aire bucólico como las ramalazos de lluvia se estrellan contra los gruesos cristales de su lujosa mansión. El pobre mira con desconsuelo como su covacha a pie de calle se vuelve una puerca piscina. Esta antítesis de clase la recrea el coreano Bong Joon-Ho en su filme Parásitos (Palma de Oro 2019). “Es difícil ascender de una clase social a otra”, afirmó el cineasta en una entrevista. La violencia, como en la vida real, va escalando en la película.

En Colombia no hay manera para que un pobre salga del hoyo. Salvo por un golpe de suerte o jugando bien el futbol como Jorge Carrascal, el mediapunta cartagenero que viste la elástica del River. La mafia también es una alternativa para los pobres. Hay pobres que consiguieron dinero a través de una exitosa banda de atracadores o corrompiéndose en favor de unos políticos enriquecidos, como es el caso de Aida Merlano. En Colombia las historias de superación sólo ocurren en las telenovelas. Un cortador de caña en el Valle del Cauca, un limpiavidrios, un electricista, un policía, un empleado de banco o un vaquero de un hato ganadero de Córdoba serán pobres hasta su muerte. Igual suerte correrá su familia. “Si naciste pa’ martillo del cielo te caen los clavos”, sentenció Ruben Blades en la canción Pedro Navaja.

El No Gobierno de Iván Duque permite a los que realmente gobiernan a Colombia a apretarle las tuercas a los trabajadores. Mediante unas ideas y una retórica que justifican las desigualdades sociales. La llamada “Ley de Crecimiento Económico”, presentada por el No Gobierno de Iván Duque, no es más que un kit de palabras que busca incrementar las ganancias de los más ricos mediante la formula de esculcar los bolsillos de la clase media y trabajadora. Evasión para los de arriba. Impuestos para los del medio y abajo. Capital e ideología son 1247 páginas en las que Thomas Piketty describe la evolución de las desigualdades. “La desigualdad moderna se caracteriza por un conjunto de prácticas discriminatorias entre estatus sociales y orígenes étnico-religiosos que son ejercidas con una violencia mal descrita en el cuento de hadas meritocrático”, apunta Piketty. Contratar y pagar por horas, como sugiere el No Gobierno de Iván Duque, es un bombón envenenado para el precariado colombiano.

Los del medio y los de abajo sólo tienen dos maneras de confrontar las políticas del No Gobierno de Iván Duque: en las urnas y en la calle. El tiempo de las urnas pasó. Es el tiempo de la calle. Presentar o hablar sobre candidaturas a la Presidencia en estas horas bajas es insoportable. Sólo a un narciso se le ocurren estas cosas. Puede que en dos años aparezca un outsider que los derrote a todos. Alguien del o contra el establecimiento. Alguien del sistema que gane haciendo demagogia contra el sistema. La política en estos tiempos es imprevisible. Incontrolable. La calle también se ha vuelto incontrolable. Incontrolable por el derroche de diversidad.

Mientras, los que controlan los hilos del No Gobierno de Ivan Duque observan desde lo alto el derroche de diversidad. Recuerdas, Viejo Topo, aquella cinta de Laurent Cantet. Sí, Cantet, el mismo de Siete días en La Habana y La Clase (Palma de Oro 2008). Él hizo una película por allá en 1999 que tituló Recursos Humanos. La escena final muestra a un puñado de empresarios que desde lo alto de su factoría observan a los obreros divididos entre los que quieren ir a la huelga y los que no. Los empresarios han decidido reducir la nómina para aumentar sus ganancias. Los obreros tendrán que trabajar más para ganar lo mismo. “A tí no te echan, tu te quedas, eres demasiado joven, te pagan poco y eres rentable”, dice un huelguista a un operario negro. Los empresarios, desde lo alto, esperan.

Enlace en la Revista SEMANA:

https://www.semana.com/opinion/articulo/huele-a-trapo-sucio-columna-de-yezid-arteta/650770

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