CLAUDIcando

 

¿CLAUDIcando?

Las ideas del 21N podrán volverse gobierno nacional en el 2022 si Claudia en Bogotá, Daniel Quintero en Medellín, Carlos Caicedo en Santa Marta, Julián Conrado en Turbaco y un largo etcétera, hacen las cosas bien

No es mucho lo que se puede hacer en cuatro años. Menos en Bogotá. Una ciudad cuya área metropolitana es el doble de la de Berlin. Con el agravante de que la capital colombiana no cuenta con una sola linea de metro, tranvía o tren de cercanías. No es fácil enderezar a una ciudad en la que cada año mueren a balazos, navaja, garrote, puños o patadas unos quinientos parroquianos. “Bogotá es dos ciudades con las mismas direcciones y tan distinta gente; Bogotá es una y su espejo empañado”, resumía Martín Caparrós en una de sus Crónicas Sudacas.  

Claudia, sin el López, sintetiza en sí misma el sentido común que por esta época predomina en Bogotá. Un sentido común tallado en las revueltas que comenzaron el 21N. Claudia, la alcaldesa que gobierna a 2630 metros sobre el nivel del mar, comenzó su singladura con una idea acertada: reunir el máximo consenso político y social como estrategia para gestionar los asuntos estructurales de la capital colombiana. En esa especie de “Ciudades Estados”, como es el caso de Bogotá, los gobiernos centrales tienen poco chance para meter las manos. “Los temas se resuelven en las ciudades o no se resuelven”, sentenció Ada Colau, la lideresa social que gobierna a Barcelona mediante una amplia coalición que va más allá de la izquierda. La red pública de transporte, bibliotecas y mercados públicos de Barcelona, por ejemplo, son altamente valorados por los residentes y por otras ciudades del mundo como Medellín y Bogotá.

Los lideres políticos de semblante mesiánico creen y hacen creer a sus ovejas que su retórica es la única que tiene valor. Para estos personajes no hay pasado ni presente. Sólo futuro. El futuro que prometen. El kilómetro cero. Allí empezará todo. Lo estamos viendo contra Claudia en Bogotá. Ella ha conformado, en forma inteligente, un gobierno con gente del pasado, presente y futuro. Un cambio no significa cambiarlo todo. Hay cosas que hay que dejarlas como están. Cosas que hay que matizar. Cosas que hay que cambiar. Sería bueno que Gustavo Petro entendiera estas cosas. Las ideas del 21N podrán volverse gobierno nacional en el 2022, si Claudia en Bogotá, Daniel Quintero en Medellín, Carlos Caicedo en Santa Marta, Julián Conrado en Turbaco y un largo etcétera, hacen las cosas bien. Si fracasan, el 21N quedará como mera anécdota. 

El 1 de enero se posesionaron varios alcaldes que derrotaron a las maquinarias políticas locales. Apenas llevan tres semanas en el cargo. La mediabolización estuvo y seguirá contra ellos. No habrá tregua. Petro lo vivió durante su mandato en Bogotá. La izquierda no puede asumir el papel de “Gran Hermano”. La crítica por sí misma es una idiotez. Volverse un trasunto de BoJack, el abatido caballo antropomórfico y alcohólico de Netflix que lo cuestiona todo y se cuestiona a sí mismo, pero sin proponerse nada o volverse algo. 

Yezid Arteta Dávila

* Escritor y analista político 

En Twitter: @Yezid_Ar_D 

ENLACE EN LA REVISTA SEMANA:

https://www.semana.com/opinion/articulo/claudicando-columna-de-yezid-arteta-davila/648232

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