Pacho Santos tiene razón… pero

Pacho Santos tiene razón… pero

Si los votantes de Fajardo, De la Calle y Petro, vuelven a repetir el próximo domingo 17 de junio por este último, la derrota contra el clientelismo, la oscuridad y el miedo está cantada

Me encanta cuando Pacho Santos habla a los medios. Como tiene fortuna y apellido no necesita ir de lambón. ¡Las cosas que dice! Es como imaginarse una película en la que a Mr. Bean le pasan una escopeta de regadera para que cace patos en un pantanal. Dispara a la bartola. Se cae. Se enloda. Le mete un balinazo en la nalga a uno de sus acompañantes, mata cuatro patos y un escopetazo le hiere un pie. Las cosas que dijo Pacho Santos a Julio Sánchez Cristo en la W Radio luego de la resaca del 27-M son en su mayoría ciertas, pero…

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Pacho habló de “posuribismo”. Algo que en lenguaje coloquial podría resumirse en una frase: “Hermano, ábrase que su tiempo se acabó”. El exvicepresidente de Colombia admitió la derrota de las maquinarias políticas en favor de la “política de opinión”, recordó que los partidos tradicionales “tienen las horas contadas” y que los barones electorales “van a desaparecer”. En un gesto tierno, paternal, admitió que su hijo Pedro, un chico de mentalidad abierta, no votó por Duque sino por Fajardo. “Las clases urbanas hablaron”, dijo con relación a la potente votación de Petro y Fajardo en las áreas metropolitanas. “Es el tipo de política que uno quisiera ver en este país, una política libre, una política de ideas”, remató Mr. Bean, perdón, Pacho Santos.

Pero, a Pacho Santos se le olvidó decir que la candidatura por la que él ha apostado es la quintaesencia de, mejor, la sumatoria de marrulleros barones electorales, políticos condenados por graves crímenes, agremiaciones de terratenientes que piensan como señores feudales, perseguidores de conciencia, contratistas sin escrúpulos, pseudoanalistas que esperan que su lealtad perruna sea reconocida con algún empleo público y un largo etcétera de personajes con los que se podría escribir una enciclopedia de la traición y la mentira. Duque no es Duque. Duque es el nombre de un barco. Un barco que lleva un lastre. Un lastre de los siglos XIX y XX. Los votantes de Petro y Fajardo tienen los pies en el siglo XXI.

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Duque es la versión remasterizada de una política basada en el clientelismo, la oscuridad y el miedo. Petro, Fajardo y de alguna manera De la Calle personifican, en cambio, un creciente estado de ánimo de millones de colombianos. Un estado de ánimo quiere darle un carpetazo a la politiquería, la corrupción y la indecencia. Un estado de ánimo que existe por fuera de los canales políticos convencionales. Un estado de ánimo que el pasado 27-M contabilizó un poco más de diez millones de votos, una cifra superior a la alcanzada por Duque. Un estado de ánimo que empieza a tomar ribetes de indignación al enterarse que personajes como Gaviria -tildado de traidor por miembros del liberalismo-, Pastrana y Ordóñez volverán a las suyas en un eventual gobierno de Duque.

Hace unos meses alerté que estábamos a las puertas de un partido a cuatro tiempos: elecciones al Congreso, primera vuelta presidencial, segunda vuelta presidencial y elecciones locales el próximo año. En el primer tiempo los verdes, progresistas y polistas le arrebataron a los barones de la politiquería una cuarta parte de las curules del Senado y en el segundo tiempo la suma de los votantes de Petro y Fajardo superaron a los del candidato de la politiquería. El tercer tiempo se juega el próximo 17 de junio.

Los politiqueros como Gaviria, Pastrana, Ñoños, Kikos y Gatas no suman, más bien restan. Los ridículos resultados de Vargas Lleras son la prueba palmaria de que esta clase de sumatoria es mal vista por los electores colombianos que tienen los pies en el siglo XXI. Si los votantes de Fajardo, De la Calle y Petro, vuelven a repetir el próximo domingo 17 de junio por este último, la derrota contra el clientelismo, la oscuridad y el miedo está cantada. Se trata, ni más ni menos, de la defensa de las libertades democráticas amenazadas por el oscurantismo. Votar en blanco es perder el partido por W.O. Los partidos se ganan, jugándolos.

Enlace Revista SEMANA: https://www.semana.com/opinion/articulo/pacho-santos-y-elecciones-presidenciales-columna-de-yezid-arteta/569471

 

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