Pastrana, el desmemoriado, madura en Venezuela

Todo quedaba en verborrea porque entre las oligarquías de Caracas y Bogotá había un pacto de no agresión

Los pobres del campo tienen la virtud de sintetizar en lenguaje coloquial la condición humana. En ocasiones los aforismos plebeyos dicen más que los tediosos ensayos sobre la moral. Se aprende bebiendo cervezas en una fonda de arrieros o tomando café alrededor de unos fogones de piedra. Más que en un aula universitaria o en una sede política. En los intercambios universitarios, tales como los Erasmus, se aprende algún idioma y muchísimo sobre sexo, droga y alcohol, en cambio en las prácticas rurales se aprende acerca de la vida trivial y se disfrutan los guisos criollos. La pobre gente del campo habla de su vida, de la vida, mientras los perros se arrancan las garrapatas con los dientes. El eco de un disparo interrumpe la conversación. Un instante de silencio. No se sabe si el muerto es un zorro que ha estado comiéndose las gallinas o un cristiano. Cuando despunte el nuevo día se sabrá.

“Me ha cogido de barranco de cagar”, se quejaba una prostituta de Puerto Camelias en el Caguán luego de que un raspachín la agarró a golpes. “No voy a dejar que cojan mis tetas de cabuya”, sentenciaba en una gallera un indio caucano que llevaba en la mano a su gallo muerto en una riña. Es lo que están haciendo varios políticos colombianos con el gobierno de Nicolás Maduro. Están empeñados en coger como barranco de cagar a Venezuela. El expresidente Andrés Pastrana, hijo del fallecido expresidente Misael Pastrana –de tal palo tal astilla, diría el colono con su hacha- apareció en Venezuela porfiado en llamar la atención. Es un vago, dijo Maduro, a propósito de la incursión de Pastrana en los asuntos internos de Venezuela.

Antes de la llegada de Chávez al poder, por vías democráticas, era habitual que los políticos bogotanos convirtieran el contencioso con Venezuela sobre las aguas territoriales en una especie de caballito de batalla con la finalidad de despertar entre los colombianos un patriotismo barato. Los cientos de miles de colombianos que se beneficiaban de la infinita bonanza petrolera venezolana no sabían qué partido tomar puesto que los invitaban a pelear contra la cuchara. Todo quedaba en verborrea porque entre las oligarquías de Caracas y Bogotá había un pacto de no agresión. Tactismo político con el fin de atornillarse en el poder. El problema vino cuando llegó el mestizo Chávez. No era uno de los suyos. Desde entonces, la oligarquía bogotana, de la que hace parte Andrés Pastrana, mete sus narices en Venezuela para que vuelvan los suyos. Las elites ricas. Los ‘cogollos’, los llaman en Venezuela.

Políticos como Andrés Pastrana saben en qué palo trepan, sentenciaba un chofer de camión que transporta mercancías entre los dos países. Montan su numerito contra el gobierno de Nicolás Maduro porque saben que en Venezuela nadie les va arrancar un pelo. En Venezuela, a diferencia de las dictaduras del Cono Sur y la “democrática” Colombia, pocas veces han asesinado de manera selectiva y masiva por razones políticas. El problema de políticos como Pastrana es la facilidad que tienen para olvidar sus ejecutorias recientes y la creencia de que la vida de los pueblos que gobernaron transcurre idílicamente. Son políticos encapsulados que no conocen más que la realidad en la que han nacido, vivido y gobernado. Una realidad diametralmente opuesta a la que viven los pobres en las ciudades y los campos de Venezuela y de Colombia. Esos pobres son la mayoría. La minoría es Pastrana y sus amigos venezolanos.

En Venezuela gobierna una dictadura, dijo Pastrana a los medios que lo acompañaban. Echemos una mirada hacia atrás. Gobierno de Andrés Pastrana. Caso Augusto Pinochet. Brutal dictador durante 17 años. Detenido en Londres por la Scotland Yard en 1999 acusado por el juez Baltazar Garzón de genocidio, terrorismo y tortura. Cuentas secretas en Suiza, Luxemburgo y otros paraísos fiscales. Pedido en extradición por jueces de España, Suiza y Francia por asesinato y desaparición. El Tribunal Supremo de Alemania admite que Pinochet carece de inmunidad. El Comité Contra la Tortura de Naciones Unidas pide juzgarlo. Guillermo Fernández de Soto, canciller de Pastrana, no estuvo de acuerdo con la solicitud de extradición de Pinochet a España y aplaudió el carácter “humanitario” de la decisión del ministro del Interior británico, Jack Straw, de permitir que el dictador volviera a Chile. El expresidente Sebastián Piñera, enriquecido durante la dictadura de Augusto Pinochet tal como lo muestran los archivos desclasificados de la CIA, acompañó a Pastrana en su lucha por la libertad en Venezuela. ¡Vaya amiguitos! ¡Vaya demócratas!

Otra vuelta atrás. 1971. Gobierno de Misael Pastrana Borrero, padre de Andrés. El presidente decreta el Estado de Sitio y firma decretos mediante los cuales se establecen controles a la libertad de expresión, la radio y la instauración de la Ley Seca. por las protestas estudiantiles fueron cerradas 18 universidades públicas . La Universidad del Rosario, donde estudiaba Andrés, no fue afectada por las medidas. Habría que preguntarle al expresidente Andrés Pastrana con quién estaba en aquellos días: con los estudiantes que reclamaban libertades y democracia en las calles o con las medidas represivas de su padre.

Entiendo que el expresidente Andrés Pastrana y a otros políticos colombianos que no saben cómo es que se ganan la vida los pobres y qué compran con sus salarios de mierda, no gusten de Nicolás Maduro por su apariencia de mulato y porque no tiene pedigrí. El presidente de Venezuela estudió en liceos públicos, fue chofer de busetas y guardaespaldas, un self-made man (un hombre hecho a sí mismo) que conoce la vida y la idiosincrasia de su pueblo no porque se lo hayan contado sino porque viene de allí.

En Venezuela hay un gobierno. En Venezuela hay problemas. En Venezuela hay opositores. Nada de otro mundo. Nada que no suceda en otros países, entre ellos Colombia. Los venezolanos son los únicos con derecho a decidir qué gobierno quieren y qué políticas quieren. Tremendo lío que tenemos en Colombia para ir a buscar líos donde el vecino. En sus últimos años de vida el expresidente Misael Pastrana, el padre de Andrés, se interesó por los temas ecológicos y medioambientales. Buen tema. Andrés Pastrana, su hijo, se interesó por los temas de paz. Buen tema. Si en vez de estar buscando una foto en Venezuela, el expresidente Andrés Pastrana juntara estos dos potentes y maravillosos temas –paz y ecología-, encontraría un campo enorme para trabajar y beneficiar a su país. Así no tendría razones el presidente Maduro de tildarlo de vago.

Enlace en Revista SEMANA: http://www.semana.com/opinion/articulo/yezid-arteta-davila-pastrana-el-desmemoriado-madura-en-venezuela/430226-3

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