Llegó Sabogal: el abogado de las víctimas

El interés de Sabogal no es de restregar la uña sobre la herida para que vuelva a sangrar

SABOGAL¿De qué muertos está hablando ese hombre? ¿De dónde sacaron a ese chiflado? Los caribeños son buenos fabuladores y nos está contando una historieta más. El monte y la cárcel lo volvieron loco y está delirando.

Podía leer estas expresiones en los ojos estupefactos de los estudiantes que me escuchaban. Sucedió en las aulas universitarias de Bogotá. Universidades públicas y privadas. Año 2006. Hacía poco que había abandonado la cárcel. La universidad del crimen, según el tópico.

Daba por descontado que los estudiantes que me escuchaban conocían los nombres de Carlos Pizarro, Bernardo Jaramillo Ossa y Jaime Pardo Leal, tres candidatos presidenciales de la izquierda que fueron sacados de circulación por la feroz vía del asesinato. Pardo en 1987. Jaramillo y Pizarro en 1990. Cuando esto sucedió algunos de los estudiantes que me observaban extrañados no habían nacido y otros apenas eran unos bebés.

JaramilloEstos niños crecieron y nadie les contó nada sobre los “años de plomo” que vivió Colombia. La esquina suramericana que un día el periodista deportivo Jorge Augusto Londoño llamó en una emisión de TV: “país de mierda”. Un brutal acontecimiento. La gente lloraba porque horas antes habían asesinado al embolador callejero Heriberto de la Calle, más conocido como Jaime Garzón.

En los textos que estudian los chicos de primaria y secundaria en Colombia la historia nuestra es unidimensional. Una historia oficial en la que por un lado aparecen unos patriotas empeñados en hacer las tareas bien y por otro lado unos que no se las dejan hacer. Una historia contada en dos dimensiones o tres sería más completa y entretenida.

En esa historia chata los luchadores de izquierda no aparecen. Los defensores de derechos humanos asesinados son tomados como una anomalía y por tanto no han merecido una página en los textos de enseñanza. Así llegaron los chicos a las universidades. Ignorando lo que ocurría en las calles y los campos mientras ellos mamaban leche de una teta, eran aruñados por un gato o se negaban a tomar la horrible sopa de lentejas.

 
niñosEsto se comienza a rectificar mediante diversas iniciativas. Por estos días algunas universidades empiezan a reaccionar después de un largo periodo de miedo, oscuridad y enervación a raíz de los asesinatos de profesores y alumnos. Valen también los proyectos públicos encaminados a recuperar la memoria de un país desmemoriado que vive, según el excomisionado de Paz Luis Carlos Restrepo, en estado de esquizofrenia social permanente. El informe presentado en La Habana por la Comisión Histórica del Conflicto y sus Víctimas creada por acuerdo entre el Gobierno y las FARC es también una buena práctica para hacer memoria.

La TV pública también nos sorprende y entra pisando duro en cuanto a innovación. El Canal Capital estrenará el próximo 22 de febrero una nueva serie en 3D de 13 capítulos titulada Sabogal (Ver). He visto algunos tráileres que me hacen recordar a Waltz con Bashir la laureada película de animación dirigida por Ari Folman y ganadora de un Globo de Oro.

En la reciente gala de la entrega de los Goya 2015 el presidente de la Academia de Cine de España, Enrique González Macho, subrayó los cambios en la legislación colombiana en materia de cine. Estos cambios han permitido pasar del mero testimonio a la producción cinematográfica. El cine debe contar con los recursos del Estado para que el arte y la cultura no se vuelvan caprichos de las élites.

Los creadores de la serie Sabogal –Juan José Lozano, Sergio Mejía y Liliana Rincón- juntan con versatilidad imágenes de archivo con comics, amén de la intriga y el suspenso traídos del género negro policial. Sabogal es un ejercicio creativo que, pienso, contribuirá a despertar el interés de las nuevas generaciones por el pasado reciente.

Garzon

El interés de Sabogal no es restregar la uña sobre la herida para que vuelva a sangrar. Creo que la intencionalidad de la serie es narrar una historia a partir de las víctimas y no desde la arrogancia de los victimarios. Es obligación contar todo lo que ha pasado en nuestro país para poder cerrar bien las heridas.

Los creadores no han olvidado el drama humano. Somos latinoamericanos y nos gustan las historias dramáticas porque hemos crecido entre ellas. Sabogal, el protagonista, se mueve entre el amor por su esposa y el amor por la gente que, como Jaime Garzón o una humilde familia campesina de Cajamarca, está siendo inmolada por una fuerza que no se detiene ante nada y cuya piedad se traduce en un tiro de gracia en la cabeza.

Enlace de revista Semana: http://www.semana.com/opinion/articulo/llego-sabogal-el-abogado-de-las-victimas-opinion-yezid-arteta-davila/417761-3

 

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