EL RETRATO

¿Porque tanto odio por una foto de dos adversarios que dan señales de vida en un territorio tapizado de cadáveres?

La foto fue publicada a cuatro columnas por los principales rotativos de Colombia el 16 de febrero de 1966. En ella se ve la cabeza y el abdomen cosidos a tiros del sacerdote Camilo Torres Restrepo muerto en un enfrentamiento con el ejército en un paraje rural de Santander.

camiloEl general Álvaro Valencia Tovar, fallecido en su cama hace unos cuantos meses y quien decía ser amigo de Camilo, ocultó sus restos durante décadas. No hubo piedad con el cadáver del padre. En este caso la dignidad no importó.

El 8 de octubre de 1967, el periodista boliviano Freddy Alborta fotografió el cadáver de Ernesto “Che” Guevara en el hospital de Vallegrande. Un grupo de oficiales posa junto al cadáver y uno de ellos hunde el índice sobre la piel inerte del guerrillero tal como en el óleo “Lección de anatomía del doctor Nicolaes Tulp” pintado por Rembrandt en 1632. Los militares se deshicieron en una pista de aviación de los restos de Guevara hasta que décadas después fueron encontrados.

Los cadáveres hinchados y sanguinolentos de los bandoleros de los sesenta, hijos bastardos de los partidos liberal y conservador, eran expuestos por el ejército y la policía en las plazas de los caseríos para que los lugareños escarmentaran. Era la manera con la que el ejército aleccionaba a los niños del campo.

Más recientemente el país conoció en tiempo real los cadáveres de los jefes guerrilleros abatidos en la selva. De los archivos de prensa y de los portales de las Fuerzas Militares se pueden recuperar fotografías que enseñan cuerpos mutilados y calcinados por el fuego aéreo. Así matan nuestras bombas parecen jactarse las fotografías.

CheDurante todos estos años, salvo algún desamparado columnista, nadie se preocupó por esas terribles imágenes. Son muertos, piensa el adocenado hombre de la calle encogiendo los hombros, son muertos. De pronto aparece a los ojos del público una instantánea que muestra a un general posando con un jefe guerrillero y todo explota. Los  maquiavelos que han dirigido al país se transforman, en fracción de horas, en acólitos de Kant.

La foto de un candidato junto a un gánster apenas trae controversia. El retrato de un “famoso” junto a un demonio que ha matado a miles y desplazado a millones pasa desapercibida. El video que muestra a unos militares ahorcando a un perro callejero provoca carcajadas a quienes observan la escena. En cambio, la foto de dos hombres vitales en la que se puede leer una remota luz de esperanza se tilda de canalla.

No te dejes llevar por lo que estás viendo, me advirtió un mendigo la primera vez que fui a Popayán, detrás de la fachada de esos caserones antiguos no hay nada. Aquí muchas familias, señalándome a una señora que lucía un peinado y un vestido que la hacía ver como una emperatriz, viven del abolengo y las apariencias pero no tienen ni con que comprar una libra de arroz.

Por guardar las apariencias y no encarar las realidades la moral que impera en el país parece agua podrida que corre  por una cloaca: envidia, puñal, odio, veneno, resentimiento, cobardía, trampa, amenaza, anonimato y un largo etcétera.

En una nación en la que ha corrido tanta sangre cuesta creer que quienes la han derramado o siguen instigando   para que se siga derramando hoy posen de apóstoles de la moral. Reconozcamos lo que hemos hecho o hemos dejado de hacer. Dejémonos de mentiras o medias verdades.

Alzate y Pastor

En una entrevista concedida por el general Valencia Tovar  a la revista Semana en la que explica lo que hizo con el cadáver del cura Camilo Torres, confesó que durante su paso por el ejército nunca había combatido con odio. No pude odiar al adversario, explicaba el general, porque entendí que había unas razones que lanzaban al hombre a una aventura revolucionaria.

¿Porque tanto odio por una foto de dos adversarios que dan señales de vida en un territorio tapizado de cadáveres?

Sigue el enlace en la revista SEMANA: http://www.semana.com/opinion/articulo/el-retrato-opinion-yezid-arteta-davila/411228-3

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