LA TRILOGIA DE LAS FARC

UN COMPENDIO DE TRES TEXTOS TIENE LA ESENCIA PARA PODER ENTENDER QUE SON LAS FARC   

En Colombia el 9 de enero del ’99 la prensa bon marché tituló: “Tirofijo reclama sus gallinas y sus cerdos”. Era entonces el comienzo oficial de las conversaciones entre el gobierno presidido por Andrés Pastrana y las FARC comandadas por Manuel Marulanda. No tengo la menor idea de cuál serán los titulares de los medios colombianos luego de la formalización en Oslo del comienzo de la segunda fase del proceso que arrancó en La Habana entre el gobierno conducido por Santos y las FARC timoneadas por Timochenko. Han pasado catorce años. Los estudiantes universitarios que hoy reclaman en la calles de Colombia por sus derechos y por una democracia real estaban, en los tiempos del Caguán, asistiendo a un jardín infantil o aprendiendo a leer o sumar en alguna escuela publica o privada. Así van las cosas en Colombia: un salto cada diez años. La única persona en Colombia que ha sido testigo, conocedor y protagonista del largo camino que comenzó en la cordillera de Los Andes y lleva hasta las heladas aguas del Mar del Norte es conocido de tres maneras: “El Sargento Pascuas” por sus enemigos, el “Camarada Miguel Pascuas” por la gente de las FARC o el “Cucho Humberto” por los indígenas y colonos caucanos que lo conocen desde la escalofriante época en que era bien visto que un conservador le cortara la cabeza a un labriego liberal o viceversa.
Compartí algunos momentos con Miguel Pascuas en la parte montañosa de Corinto y en algún viejo cuartel de las FARC en El Pato. Pascuas es un hombre que no tiene que fingir ni aparentar nada para demostrar su pureza campesina y pese a su dilatada y reconocida trayectoria en la lucha guerrillera, no parecía que esto le importara, como tampoco le importó a Marulanda que fuera citado por centenares de autores y hasta por el mismísimo Ernesto “Che” Guevara en su Mensaje a la Tricontinental publicado en 1967. La arrogancia intelectual de diversos analistas nacionales e internacionales desdeña o ignora a estos hombres porque no son portadores de un titulo universitario o un apellido de pedigrí. Se olvidan que la vida misma y más como la han vivido esta clase de hombres es abrumadoramente más enriquecedora que cualquier tratado sobre la violencia en Colombia escrito desde un ampuloso estudio de diseño con mirada hacia los cerros de Bogotá o hacia la mar. Yo, debo reconocerlo, aprendí más sobre la realidad colombiana…

Sigue el artículo en el siguiente enlace de la REVISTA SEMANA

http://www.semana.com/opinion/trilogia-farc/185844-3.aspx

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