PAZ, PERDÓN Y OLVIDO

Yezid Arteta reflexiona sobre los límites del discurso humanitario de José Miguel Vivanco de cara a las demandas de la solución política.

Cuando las ideas escasean y la política queda reducida a escuetos mensajes de 140 caracteres no está mal volver a los escritos intemporales. Paz, piedad y perdón, es el nombre como se conoce a uno de los discursos más importantes del siglo veinte y fue pronunciado el 18 de julio de 1938 por el presidente Manuel Azaña en el legendario Saló de Cent del Ayuntamiento de Barcelona, en el apogeo dela Guerra Civil. Lejos de todo sectarismo y avizorando la enorme grieta que traería para España la continuidad de la guerra, el líder republicano dijo que su empresa era la libertad de todos, incluso la de sus adversarios y recordó que para el hombre el “olvido no es menos esencial que la memoria”.

Rescato la idea de Azaña a propósito de las recientes declaraciones del director de la Divisiónpara las Américas de Humans Right Watch, José Miguel Vivanco, quien se mostró contrario al proyecto de ley que tramita el Legislativo colombiano, más conocido como “Marco jurídico parala Paz”. Creo que Vivanco y otros promotores de Derechos Humanos son necesarios en un país como Colombia, pero a veces los veo como especie de calvinistas de nuevo cuño empeñados en defender la letra y la pureza de los tratados internacionales en la materia, sin medir las consecuencias…

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http://www.arcoiris.com.co/2012/05/paz-piedad-y-perdon/

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