LA LETRA SIN SANGRE ENTRA

LIBERACIONES Y DIÁLOGO EPISTOLAR

A continuación una nota publicada en el periódico El Tiempo el día de las liberaciones de los militares en poder de las FARC:

Nadie daba cinco centavos por la suerte que tendría la primera carta, y fueron muchos los que tildaron de “idiotas útiles” a quienes la firmaron, argumentado que solo a un grupo de “intelectuales ingenuos” se les ocurría enviarle un mensaje a una guerrilla que no escucha.

Para sorpresa de todos, los sordos respondieron y probaron que no solo tienen oídos sino que también demostraron su interés por allanar el camino para conquistar la paz. La sucesivas respuestas de las FARC a los interrogantes y sugerencias que, a título personal o grupal, hicieron algunos colombianos, indica que los miembros de esta organización se vuelven sordos cuando son tratados con un lenguaje descalificador y agresivo.

El llamado diálogo epistolar que transcurre entre las FARC y la plataforma de Colombianos y Colombianas por la Paz, lo mismo que entre los rebeldes e intelectuales independientes, se ha convertido en un original y eficaz instrumento progresista.

Las reflexiones recíprocas entre hombres apertrechados de fusiles y ciudadanos armados de ideas que exponen en tono crítico sus planteamientos es una demostración de que la letra sin sangre entra. La liberación unilateral de los militares en poder de las FARC y su compromiso de erradicar el secuestro de civiles como herramienta de lucha es un avance en la esfera humanitaria alcanzado sin recurrir a la violencia física o verbal. Es un caso único en la historia reciente de los conflictos armados.

La liberación de los militares se produce en medio de un pugilato entre las Fuerza Armadas y las FARC. Ambas han enseñado su musculatura operativa, y el saldo de combatientes muertos y heridos en el mes de marzo muestra una vez más que la capacidad de aniquilamiento que conservan los rivales es desgraciadamente letal.

En Afganistán han muerto 95 militares de la Coalición en lo que va del año y en Colombia la cifra de guerrilleros y militares que han perdido la vida en dos semanas supera el centenar. La guerra colombiana es la más cruenta del planeta, y se vuelve moralmente imperioso que el Estado, los rebeldes y la opinión pública den muestras de valentía y tomen la decisión de acabarla.

Las plataformas civiles por la paz deben proseguir su tarea humanitaria, pero son el gobierno y los rebeldes quienes deben, en forma directa y discreta, diseñar la arquitectura de un inevitable proceso de paz y pactar en un tiempo razonable el fin de la guerra. La sociedad, el Estado y la guerrilla ganarán y perderán: es la regla de oro en todos los procesos de paz exitosos.

Link de la nota en EL TIEMPO: http://www.eltiempo.com/politica/ARTICULO-WEB-NEW_NOTA_INTERIOR-11481698.html

 

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