TUMBA 746: AQUÍ YACE UNA PUTA

TUMBA 746: AQUÍ YACE UNA PUTA

Texto y fotos: Yezid Arteta Dávila

Siempre sucede. Quienes visitan el Cementerio de Plainpalais en Ginebra buscando el sepulcro de Jorge Luis Borges resultan imantados por  una tumba que está a escasos cinco metros de donde reposan los restos del célebre escritor argentino. Existe una razón abrumadora para que esto suceda: resulta más excitante la vida de una prostituta que la de un escritor por muy bueno y famoso que éste sea. Se trata de la tumba identificada con el número 746 perteneciente a Grisélidis Réal, escritora, pintora y prostituta, tal como reza en el epitafio de mármol clavado contra una tabla erigida sobre su morada.

Me comentaba un amigo que reside en Ginebra desde hace más de dos décadas que la llamada “Reina de Les Pâquis” – popular barrio ginebrino donde se practica la prostitución y toda clase de oficios callejeros – que su muerte y posterior traslado de sus restos hacía el Cementerio de Reyes donde reposan huesos ilustres, acarreó una inusitada polémica en la discreta y cada vez más mestiza sociedad ginebrina. Y no era para menos. Los restos de la autora de libros tales como El Polvo Imaginario y considerada por sus clientes, bandidos y marginados de todo pelaje como una batalladora, de uñas y dientes, a favor de los derechos de las putas, reposarían al lado de los de un mojigato: Juan Calvino, el gran reformador del cristianismo. Con los huesos de Borges había menos incompatibilidad porque el autor latinoamericano fue un creador y admirador de personajes aventureros, y qué vida más aventurera puede haber sobre la tierra que las encarnadas por las prostitutas y los ladrones quienes, a juicio de Balzac, se entienden a la perfección.

Por su obra literaria y su lucha, Grisélidis Réal, era una argamasa que poseía la ilustración de las cortesanas decimonónicas junto con la tenacidad de una Flora Tristán, la precursora de los ideales socialistas, según el propio Marx. Grisélidis ponía en negro sobre blanco vivencias tal como aquella donde recuerda que Antoni es…tímido y sensible, que le encanta que le acaricien el culo, que le penetren, que le besen los cojones, y eyacular en la boca… Constantino es un obrero español, pequeñito pero matón y Doudou es un judío a quien le gusta recitar la Biblia en plena faena… (Tomado de Lidia Vásquez. Gatopardo). De otra parte, la prostituta más acreditada de Ginebra, dirigió acciones en las calles de París y Ginebra en contra la explotación ejercida por los proxenetas hacia las prostitutas y fundó asociaciones para favorecer a las mujeres que, obligadas por las circunstancias, se van a la calle para rebuscarse el pan.

Gabriel Escorcia Gravini, nacido en Soledad (Colombia), un poeta melancólico y sin abolengo, quien murió de lepra en 1916 cuando apenas tenía 28 años, escribió La Gran Miseria Humana, un poema de 30 estrofas que los decimeros popularizaron en la región Caribe y décadas después fue enaltecido por músicos vernáculos como Leandro Díaz. Vamos con un fragmento:  


En este mundo idealista,
de egoísmo y de censura,
tan sólo la sepultura
es la que no es egoísta.
Ella recibe humanista
el santo y al condenado,
al pobre y al acusado,
al perverso, al bueno, al caco,
al honrado, al gordo, al flaco,
al bruto y al ilustrado.

 

 

 

 

 

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